Galo Alejandro Palacios Terán, Sofía Alexandra Zambrano Rosero
Luis Andrés Mantilla Huasco
Habilidades blandas en la educación superior: análisis
de su desarrollo en estudiantes de formación docente
proceso activo en el cual el estudiante constru-
ye su aprendizaje a partir de la interacción con
otros y con su entorno. Este enfoque, sustentado
en los aportes de Piaget y Vygotsky, plantea que
las competencias socioemocionales se fortalecen
mediante experiencias significativas que promue-
ven la colaboración, el diálogo, la negociación de
los significados y la resolución de problemas rea-
les (Vygotsky 1978). En este marco, el aprendi-
zaje se entiende como un proceso que favorece el
desarrollo integral de la persona.
docente no se limita a la transmisión de conoci-
mientos, sino que implica la mediación pedagógi-
ca, la gestión emocional, la comunicación efectiva,
la resolución de conflictos e interacción constante
con diversos actores del sistema educativo. Por en-
de, fortalecer estas competencias resulta clave para
una práctica docente ética, reflexiva y socialmente.
Habilidades blandas en la formación
docente universitaria
La formación inicial docente representa un espa-
cio privilegiado para el desarrollo de estas destre-
zas, debido a la naturaleza relacional, ética y social
de la profesión docente. Los futuros maestros no
solo deben dominar los contenidos disciplinares
y metodologías de enseñanza, sino también de-
sarrollar las competencias que les permitan ges-
tionar las diversidades, resolver conflictos, comu-
nicarse de manera asertiva y establecer relaciones
pedagógicas con sus estudiantes y colegas.
El constructivismo ha dado lugar a metodolo-
gías centradas en el estudiante,como el aprendizaje
basado en problemas y el aprendizaje colaborativo
que facilitan el desarrollo de habilidades al situar
al estudiante en escenarios que demandan comu-
nicación, liderazgo y responsabilidad compartida.
En esta línea, Prince y Felder (2006) sostienen que
las metodologías activas favorecen el aprendizaje
significativo y el desarrollo de competencias apli-
cables a contextos profesionales.
Estudios recientes señalan que las habilidades
blandas se asocian con la calidad del desempeño
docente, especialmente en aspectos como la ges-
tión del aula, la motivación estudiantil, el clima
escolar y la creación de ambientes de aprendizaje
inclusivos (Saleem et al. 2024; Choquehuanca
2024). Estas investigaciones han mostrado que
los docentes con mayores competencias socioe-
mocionales tienden a presentar mejores niveles de
satisfacción laboral y mayor efectividad en el aula.
Mientras tanto, el enfoque socioformativo
plantea que las habilidades blandas deben de-
sarrollarse en relación directa con la solución de
problemas del contexto social, educativo y profe-
sional. Desde este marco, la educación superior es
la responsable de formar profesionales capaces de
actuar con ética, compromiso social y responsabili-
dad, mediante saberes cognitivos, procedimentales
y socioemocionales (Tobón 2022). Este enfoque
enfatiza que el aprendizaje debe orientarse a pro-
yectos y a la mejora de la realidad.
Asimismo, la literatura especializada destaca
que el desarrollo de las habilidades en la forma-
ción docente contribuye a fortalecer la identidad
profesional y el compromiso ético del futuro
educador. Según Darling-Hammond (2017),
aquellos programas de formación que integran
componentes reflexivos y socioemocionales favo-
recen una práctica docente más consciente, crítica
y contextualizada.
De manera complementaria, los enfoques
humanistas resaltan la importancia del desarrollo
integral y consideran a tales habilidades como
medios para potenciar la autorrealización, la
empatía y el respeto por las diversidades. Rogers
(1983) sostuvo que un clima educativo basado en
la aceptación, la congruencia y la comprensión
favorece el desarrollo personal y profesional del
estudiante. En la educación superior, este enfoque
cobra relevancia porque promueve relaciones
pedagógicas más horizontales, dialógicas y cen-
tradas en la persona.
En este contexto, las universidades enfrentan
el desafío de integrar habilidades blandas en los
planes de estudio y evitar su tratamiento aislado
o superficial. La evidencia sugiere que deben
promoverse mediante metodologías activas, las
prácticas reflexivas supervisadas y experiencias
formativas auténticas, como las prácticas prepro-
fesionales y los proyectos de vinculación con la
comunidad.
En el ámbito de la formación docente, la con-
vergencia de estos enfoques permite comprender
a las habilidades blandas como competencias
fundamentales para el ejercicio profesional. El rol
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ISUPOL, Revista de Investigación en Seguridad Ciudadana y Orden Público
Nº 12 junio 2026 • pp 77-84